¿Se alimentan las IAs de nuestro ego?

Mire atentamente esta inofensiva imagen:

«Me han seleccionado para responder» (¿quien!!!?), y si respondo 3 o más artículos, me darán una insignia de Top Voice ¿Quién se resistiría a tal oferta en LinkedIn, la red social de la vanidad?

Por supuesto, te pasas un buen rato pensando una buena respuesta con la que lucirte para responder a… ¿quién?

No puedo evitar imaginarme a quien ha lanzado esta reciente campaña en linkedin frotándose las manos con todo el conocimiento de expertos con el que va a alimentar a su LLM de aprendizaje para que, dentro de unos meses, otro servicio de Microsoft nos devuelva esta misma información desde una IA Generativa.

Y lo hacemos así, sin pensarlo, años de estudio y experiencia a cambio de que te den una insignia de Top Voice, o aparecer fugazmente en el feed. Aunque claro, si llevamos años compartiendo datos personales en cualquier red sin ningún tipo de escrúpulos, ¿por qué no íbamos a hacer esto?

Que nadie piense que estoy en contra del intercambio de conocimiento entre profesionales, esto ha sido sin duda uno de los multiplicadores del vertiginoso avance de la tecnología en estos últimos 20 años, pero cuidado, porque hay nuevos actores en escena…